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11/02/2020 a las 06:00/ Pamplona / Iruña

Los tres nietos de la emprendedora Felisa, primera dueña de Floristería Torrens 

A Felisa Torrens le tacharon de “loca” en 1952 por abrir un puesto de venta de flores en el Segundo Ensanche. Ahora sus nietos Iñaki, Maia y Ana conservan este punto de venta y otras dos floristerías en Mendebaldea y San Juan. Las bodas son una de sus especialidades

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Ana, Iñaki y Maia Morrás, en la floristería Torrens situada en la calle Irunlarrea. Eduardo Buxens

Allá donde esté, Felisa Torrens se sentirá orgullosa de sus nietos Iñaki, Maia y Ana y también de Maite, fallecida hace seis años. Ellos también se sienten orgullosos de su abuela, una mujer “moderna y adelantada a su época”, a la que hace 68 años le tacharon de “loca” por abrir un puesto de flores en el Mercado del Segundo Ensanche. “La gente no tiene para comer y va a gastarse el dinero en flores”, le decían. Seis décadas después aquel puesto de 23 metros cuadrados sigue igual de florido. Y el negocio ha crecido, con una tienda en Mendebaldea y otra en San Juan.

Felisa Torrens sacó su espíritu emprendedor después de que a su marido le detectaran un problema en el corazón que le impedía trabajar. Con la pensión que le concedieron resultaba muy difícil sacar a la familia adelante. Así que en 1952 abrió un puesto de flores en el mercado, que había sido inaugurado 4 años antes. Por aquella época el Segundo Ensanche todavía estaba en construcción y con pocos vecinos. Había poca variedad de género: gladiolos, crisantemos, claveles… Y la logística era complicada. Felisa fue de las primera mujeres en sacarse el carné de conducir. Y pronto tuvo la ayuda de su hija, Mari Carmen del Río Torrens, que después continuó con el negocio.

“Mi abuela y mi madre tenían que ir a las seis de la mañana a recoger a la estación de tren las cajas de flores que venían de Barcelona, que pesaban una barbaridad. Los pedidos los hacían por teléfono, así que Felisa iba a la centralita que había en la calle Amaya. Los inviernos eran duros. Se pasaba mucho frío en el mercado. Se ponían periódicos dentro de la ropa, como hacía Induráin en el tour. Tampoco había agua en los puestos y tocaba ir a la fuente”, relata Maia Morrás. Mari Carmen se jubiló hace 8 años, “pero todavía sigue viniendo a vigilar las tiendas”, comentan sus hijos. Ha sido una mujer fuerte y trabajadora, recuerdan. Ahí estaba atendiendo el puesto durante los cinco embarazos y sin cogerse baja maternal.

CREATIVIDAD FLORAL PARA BODAS

Floristería Torrens aprovechó momentos de crisis para su expansión. En 1993 fue uno de los primeros negocios en abrir en Mendebaldea. Maia se hizo cargo de esta tienda. Y hace ocho años la familia abrió un tercer local en la avenida Bayona. En 2017 trasladaron la floristería de Mendebaldea a un local más grande en la calle Irunlarrea. Ahora trabajan nueve personas en las tres tiendas. “Somos un equipo multidisciplinar e intentamos potenciar lo positivo de cada uno. Nos gusta ir rotando por las diferentes tiendas. Nos ayuda a mejorar”, comenta Iñaki, que es el especialista en la logística, es decir, que haya un buen surtido de flores “pero que no se te pochen”. Las rosas vienen de Ecuador. También se trae mucha planta de Holanda, que llegan en 36 horas.

Maia es la especialista en bodas. Para ello tiene su rincón en la tienda de Mendebaldea. “Es un trabajo muy creativo aunque exige mucha dedicación para que todo salga perfecto. Hay que personalizar y tener mucho feeling con los novios. Ahora hay mucha decoración exterior, a veces vintage, con arcos de flores, mesas decoradas y muchos complementos. Hay que coordinarse con otros gremios y planificar toda la infraestructura necesaria el mismo día. Pero luego los novios se quedan muy agradecidos”, comenta Maia, que ha hecho distintos cursos de arte floral en Barcelona, Alemania e Italia. Esta semana ha viajado con su hermana Ana a una feria en Fráncfort. “Nos gusta estar al día de las novedades”, señala.

Ana es diseñadora y asesora florista titulada. Explica que tienen un nutrido grupo de clientes habituales que les gusta decorar sus hogares con flores frescas, sobre todo de temporada. “En Europa hay mucha afición por las flores, también en Latinoamérica. No hace falta gastarse mucho dinero. A veces con dos flores sencillas alegras una estancia”, comenta. Ahora tienen bulbos de invierno por 2,90 euros: muscaris, jacintos, tulipanes, narcisos… También ramos de alhelís, ranúnculos, alstroemerias, flor de cera y crisantemos por 7-9 euros. Esta semana tendrán un repunte de ventas con el día de San Valentín. “Es un día muy bonito para trabajar. También el día de la madre”, comenta Iñaki. Los tres hermanos Morrás tienen en común la alergia al polen, que no les impide trabajar: “Es peor el de las gramíneas del campo”.

DESTACADO

1952. Apertura en el mercado del Segundo Ensanche. Ahora también están presentes en la calle Irunlarrea 6 y en la avenida Bayona 3. Tienen también venta online y servicios urgentes por teléfono móvil.

Las rosas, el clásico. El ramo de seis rosas cuesta 27 euros (hacia san Valentín están un poco más caras). También hay rosa liofilizada (o rosa eterna) en cúpula de cristal, estilo ‘La Bella y la Bestia’, por 32,50 euros.

Pedro Gómez

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